
Nuestro tesoro lleva hoy dos años en nuestros brazos, 730 días que han superado todas nuestras expectativas, todo aquello que habíamos soñado, se ha cumplido y mejorado con creces. Muchos días te pellizcas, le tocas la
carita y te preguntas si es todo real y si no estás en un sueño del que nunca quieres despertar. Pero cuando te das cuenta que todo es cierto, que Celia
Ling está ahí, te llega una emoción que no se cambia por nada del mundo, olvidas todo lo que has pasado antes de que ella formara el centro de tu vida, ahora te parece que Celia
Ling siempre ha estado con nosotros, desde que nos conocimos hace ya 21 años parece que cada paso que hemos dado era camino a Celia. Solo nos queda dar gracias a Dios por todo lo que estamos pasando y pedir que no se acabe nunca.